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Notas de Interés
Estimulación, sobre estimulación y estimulación temprana.

La mayoría de los padres se pregunta si su hijo estará bien estimulado y se preocupan por darle lo mejor. Existe una diferencia entre estos tres conceptos que es preciso tener en cuenta a la hora de estimular
a nuestro bebé.


Desde que nace un bebé está preparado para descubrir el mundo que lo rodea. Sus cinco sentidos ya están desarrollados. Su curiosidad natural poco a poco lo llevará a explorar cada cosa que le llame la atención. A cada edad le interesarán diferentes experiencias.

Un niño depende al nacer absolutamente de sus padres, para ir poco a poco encontrando su propio lugar. El principal estímulo para un bebé es en sus primeros años por ello su mamá. Es quien lo invitará a aprender. Estimular a un bebé es brindarle herramientas adecuadas a su edad que le permitan ir superando desafíos, en un ambiente donde de alguna manera logre jugar “a su manera”, pero en compañía de mamá o papá. De acuerdo a como sus padres signifiquen sus experiencias de aprendizaje, el bebé sentirá deseos de explorar más y más y de superar dificultades, o de esperar resultados de manera pasiva y rendirse fácilmente ante un obstáculo.

Son muchos los padres que comparan el desarrollo de su hijo con otros, esperando que el suyo adquiera ciertas habilidades antes de lo esperado como si eso fuera sinónimo de más inteligencia. Que un bebé camine antes que otro, no quiere decir mucho en relación a la capacidad intelectual del bebé. Hay ciertos “estadios” que debe pasar sin saltearse ninguno.

El bebé va pasando de una estructura a otra más compleja que incluye la anterior y así sucesivamente. El bebé se hace sensible a los estímulos solo en la medida en que haya logrado ciertas adquisiciones. Se podría decir que es de alguna manera como una esponja. Absorbe hasta donde puede y el resto pasa de largo, no lo incorpora. Si bien cada bebé tiene sus tiempos particulares que se deben respetar y que no son indicativos de más o menos inteligencia (siempre dentro de ciertos límites), entre las estructuras hay cierta correlatividad que no se pueden saltear.

La sobre estimulación tiene que ver más con una angustia de los padres de darle “todo” a su bebé, esperando que adquiera ciertos logros que tienen que ver con expectativas que vienen desde la sociedad. Como resultado lo sobrecargan de estímulos, lo cual no garantiza que sea más inteligente. El bebé percibe esta exigencia que no puede cumplir, generándole inseguridades y dependencia. Por ello es importante acompañar al bebé en su desarrollo, respetando sus tiempos, promoviendo de esta manera su crecimiento en un ambiente que respete sus particularidades para así poder diferenciarse como un ser independiente y no como una extensión del deseo de sus padres.

La estimulación temprana es en cambio es una “técnica específica que, llevada a cabo por especialistas, tiene por finalidad ayudar al niño que tiene problemas en su desarrollo a conquistar ciertos logros, que no alcanzaría en forma autónoma. Se emplea para abordar una amplia variedad de patologías o disfunciones”. En cambio la estimulación es crear, por parte de los padres, situaciones apropiadas para que el chico responda de manera independiente o con una mínima ayuda.

Un niño bien estimulado es aquel que, rodeado del afecto de sus padres, recibe experiencias enriquecedoras que le permiten desarrollar a pleno su potencial, en un marco que promueva la confianza en sí mismo.

“Mamá te ayuda, pero dale, vos podés, intentalo una vez más”.